#LibrosQueMarcan: Nuestro hombre en la Habana

«Nuestro Hombre en la Habana», fue la primera novela que leí de Graham Greene (Inglaterra, 2 de octubre de 1904 – Suiza, 3 de abril de 1991). El libro, el cual ya no tengo en mi poder y que seguro fue alguno de los que volaron en la que llamo la “época de la traición” en que vendí a muchos de mis amigos de papel. Lo adquirí, si la memoria no me falla, en uno de esos puestos de segunda mano que se colocaban en las gradas del complejo Héroes Anónimos de la avenida Independencia, era una edición de “Grandes Novelistas” que sacara la editorial argentina Emecé. El libro de la foto es uno de los dos ejemplares que tengo de la novela hoy por hoy en mi pequeña biblioteca.

Desde el inicio se me hizo algo difícil comprender a dónde iba el autor, navegando en una Habana antes de que los Castro la dominaran. Poco a poco comprendí el tono tragicómico que le imprimía Graham a sus personajes, en especial a James Wormold, un vendedor de aspiradoras, el cual es contactado para ser espía británico en la isla. Las motivaciones del personaje para meterse en tremendo lío no son las características de un agente secreto imbatible ni nada, al contrario, son tan humanas y por lo tanto le da un realismo a la narración que se contrapone con todo el derredor propio de una novela de espías. Los personajes son cada uno especiales y memorables, desde el capitán Segura que recuerda a nuestros militares, pasando por la caprichosa y tan devota hija Milly, sin olvidar al Doctor Hasselbacher, López y la inolvidable Beatriz. “Las personas reales están repletas de seres imaginarios”, diría alguna vez el autor británico y no se equivoca, en esta novela demuestra que las personas, más de lo que aparentan, son varias para cada aspecto en el que se desenvuelven o por las circunstancias, son metidos. La novela va creciendo en momentos y vueltas de tuerca porque, aun con su aire a ligereza, los personajes se están jugando la vida, pero no lo van percibiendo hasta avanzado el argumento para ya no querer soltar el libro hasta terminar por leer en qué acabará la aventura de Worlmond.

Graham escribió la historia luego de un viaje que justo realizó a la isla para recolectar datos. La guía del escritor fue Nydia Sarabia. El objetivo del narrador era escribir sobre Fidel Castro y su revolución caliente en las montañas. Pero no salió como esperaba, en realidad, es extraño pero su experiencia como agente secreto para el M16 no le sirvió para darse cuenta que llamaba mucho la atención y que podía ser eliminado sin mayores consecuencias por un bando u otro por hacer tantas preguntas o ser tan evidente en su interés de encontrarse con los barbudos. Cometió varios errores como registrarse con su propio nombre en el hotel en Santiago, lugar dónde se encontraría con su guía para que lo contacte con los revolucionarios, pero no logró despistar a un reportero del Times que estaba vinculado al FBI, al final se cuenta que tuvo algo de éxito: Sarabia lo contactó con rebeldes de mando medio, pero no con ninguno de los cuatro importantes. Para conseguir esta entrevista la tuvo que hacer de “burrier”, pero no de drogas sino de ropa abrigada para los rebeldes de Castro. Más tarde conocería al ya líder cubano y este le dio a Greene una pintura que había hecho, que colgaba en la sala de la casa francesa donde el autor pasó los últimos años de su vida. Pero la desazón opacó la confianza en el régimen cubano, llegando a afirmar años después que: “Todas las revoluciones exitosas, aunque idealistas, probablemente se traicionen a sí mismas en el tiempo”. Dotes de profeta tenía.

La construcción de la novela sobre un falso agente ya estaba en la mente del escritor. Una versión inicial cuenta que todo sucedía en Tallin en 1938. Luego de su viaje a Cuba quedó claro que allí sería el mejor escenario. El autor no calculó que el tono de tragicomedia, en el que se burla de los servicios de inteligencia de ese entonces, podría traerle consecuencias luego, consecuencias positivas si vale ya que acrecentaron su fama, en la misma Cuba la publicación fue reseñada por la ya librada de su papel de guía, su acompañante Nydia Sarabia, agente de la revolución, pero advirtiendo que debía cuidar lo que escribió. Dicho y hecho, una pregunta de un personaje del libro: “¿Hay algo en Cuba lo suficientemente importante como para interesar a un servicio secreto?”, podría leerse como la pregunta que ya se empezaron a hacer los servicios de inteligencia yanquis y que cobraría terrorífica respuesta en emplazamiento de los misiles soviéticos de 1962, que puso al mundo al borde de una guerra nuclear (para variar).

Fuentes: Letras Libres, Biografía del Autor.

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Los ojos de la Virgen de Chapi (II)

Mientras estaba en el cerro frente al Santuario de la Virgen de Chapi, esa noche del 30 de mayo del 2010, vinieron muchas cosas a mi mente. Sufría un ataque de pánico a consecuencia de mi acrofobia recién descubierta y peligrosamente la idea de saltar al vacío se estaba filtrando con mucha fuerza. El farallón estaba a pocos metros, simplemente era dejarme rodar y acabar con el terror que estaba sintiendo y me costaba controlar.

El 2008 entré a trabajar al Arzobispado de Arequipa y era el segundo año que viajaba al Santuario de la Virgen de Chapi, a 60 km de la ciudad, a cubrir las incidencias de la gran fiesta mariana. Ese año habíamos decidido en la oficina que viajaría para las vísperas. Las tomas fotográficas serían especiales. Para mí, en lo personal, era un pedido muy concreto el que llevaba en el corazón: por mi pequeño hijo que aún no nacía. Me había casado ese año y estábamos en la dulce espera con mi esposa Patricia.

El arquitecto de la obra de construcción del nuevo complejo, uno de los más importantes que habrá en Sudamérica, nos dijo a mí y un grupo de colaboradores de la obra para subir al cerro cercano para registrar la gran fiesta que se desarrollaba con miles de peregrinos que llegaban con mucha fe. Ese año ya funcionaba con normalidad un sistema de rotonda, por la cual había un camino alterno que bordeaba los cerros para llegar al centro poblado por la parte de debajo de la quebrada. Mientras subía, justamente las luces de los vehículos le daban forma al santuario, era impresionante.

 

Llegamos al sitio denominado Tres Cruces, donde muchos peregrinos suben para colocar algunas velas y para ver el complejo en su dimensión total. Llegar allí fue un gran esfuerzo para mi sedentario organismo, acostumbrado más en esos años al trabajo de oficina que a alguno físico. Pero valió la pena, una fotografía muy especial logré tomar ese momento y con los castillos, la cual dejó en claro por la gran cantidad de peregrinos que circulaban por todo lugar.

Santuario antes del ataque de pánico

Yo estaba listo para bajar, cuando el jefe del grupo nos invitó a seguir escalando para llegar a una parte donde veríamos mejor la fiesta. Tuve algo de recelo, pero igual fui, animado por la idea de tomar otra foto más que coronara el esfuerzo de la subida. A medio camino algo empezó a fallar en mi ánimo, en ese momento no lo sabía pero estaba a puertas de un ataque de pánico.

 

Para mí la Virgen de Chapi tomó importancia mientras más me conquistaba mi trabajo comunicacional. Como recuerdan si siguieron el articulo pasado, desde la universidad que no volví al Santuario ni a mi fe, pero con los años el camino de búsqueda me llevó nuevamente a confrontarme con esa fe heredada por si padres. El 2009 tuve la oportunidad de viajar a Chapi el 1ro de mayo y fue una experiencia especial que de repente algún día contaré. Esa vez comprobé algo que muchos me decía pero que yo aún no creía: que los ojos de la Virgen te sonríen.

Virgen de Chapi

Pero yo no pensaba eso cuando me salí del camino que seguía el grupo que escalaba el cerro, no lo pensé porque estaba presa de un frenesí que me llevaba a empecinarme a alejarme de todo, en especial del farallón cercano. Hasta que uno de los del grupo se dio cuenta que subía alocadamente a la punta del cerro y me llamó por mi nombre. Esa voz me detuvo y me hizo voltearme y apoyarme en mis espaldas. Al posar mi mirada hacia la inmensidad de la noche con el complejo haciéndose pequeño mientras más se acrecentaba el ataque, miles de ideas se agolpaban en mi cabeza, que si tenían que sacarme de allí en helicóptero, que si iba a tener que enterrarme en la tierra para esperar al grupo de rescate al amanecer que si y que si en una serie de posibilidades que comprende aquel que ha sufrido un ataque similar y sabe las incoherencias que piensa uno en esos momentos presa del pánico, pero la más peligrosa idea se me iba formulando: la de saltar.

Los del grupo aún no se daban cuenta de los que realmente me estaba pasando. Intenté con muchas fuerza tratar de tranquilizarme pero no podía hasta que recordé porqué estaba allí, así que le pedí a la Virgen que me permitiera salir vivo de esa, no por mi tanto sino por la vida que estaba en el vientre de mi esposa, ese pequeño por el cual había soñado tanto, que en sueños se me aparecía y jugaba conmigo, era imposible —le dije — que me dejara vencer por ese miedo, que tenía que volver para verlos. De pronto una calma me envolvió, el susurro del viento se hizo nítido y la voz de los compañeros por fin se coló entre mis pensamiento para poder hilvanar claramente las ideas y decirles qué estaba pasando. Enviaron a uno de ellos para que me ayudara a retornar al camino y llegar al observatorio. Aún con todo tomé una foto que me sorprende que saliera bien, por el estado en que estaba. Luego, en el retorno, la confianza volvió a mí.

foto despues del ataque de panico

Al día siguiente, cuando ya las exigencias del trabajo mismo me hicieron olvidar lo vivido, a través del lente telescópico de la cámara del trabajo, enfoqué un instante el rostro de la Virgen y sí, sus ojos nuevamente me sonreían con un brillo especial. Desde esa vez he tenido la maravillosa oportunidad de acompañar a la imagen original de la Virgen de Chapi en varias de sus visitas a Arequipa, en sus fiestas en mayo, en visitas de inspección, con mi propia familia y espero poder seguir haciéndolo durante el resto de vida que me queda. Gracias “Mamita” por la gracia concedida.

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Foto del autor con la imagen que se venera en el Santuario de la Virgen de Chapi – 2010

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Fotos Históricas pertenecientes al Arzobispado de Arequipa y cedidas en uso para esta crónica. Las de colores pertenecen a la década de los 90´tas y las en blanco y negro a la década de los 60´tas

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Los ojos de la Virgen de Chapi (1)

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La primera peregrinación al Santuario de la Virgen de Chapi la realicé cuando tendría unos tres años, según me relata mi madre y mi memoria no registra. Fuimos según ella, con una amiga de la familia que aún tenemos como cercana. Si me acaloré con el sol del desierto o recibí alguna bendición especial como peregrino no puedo saberlo, era muy chico. Luego, a los siete años, mi abuela materna, mi Mamá Hilaria, quiso ir al santuario mariano. Empezaba su declive a consecuencia de la edad y quería pedir el milagro de una curación a los varios males que le aquejaban, entre reumatismo, várices, una rodilla que la hacía cojear, unos hijos algo problemáticos y un nieto que ni para bastón le servía.

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Dadas las costumbres de la época, y actuales aún, la verdadera peregrinación se realizaba de dos maneras: o salías caminando desde Arequipa o hacías la caminata de fe desde Siete Toldos. Llegar hasta la quebrada en auto era considerado más un paseo que otra cosa. Así que partimos en la madrugada desde la parroquia Señor de los Milagros en Mariano Melgar, paradero tradicional en esos años. Al llegar a la explanada donde antaño había solo siete carpitas de tela que diera su nombre al lugar, empezamos la bajada por los cerros.

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La tierra rojiza para mí era extraña y aún recuerdo que me resbalaba a cada momento y conmigo mi abuela, la cual no dejó en todo el trayecto de recordarme lo inútil que era. No se malinterprete, hay personas de duro carácter criadas de manera también dura. Ella era así. Pero al llegar al Templo su enojo se dulcificó. En la Misa que se celebraba con lleno total, sus ojos estaban anegados de tristeza. Yo no recuerdo más, el camino de retorno lo hicimos en un bus y la pasé durmiendo.

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De allí en más ya no participé en las visitas a la más importante advocación mariana de nuestra región. Hasta que en el segundo año de Ing. Industrial, un amigo nos animó a varios a realizar la peregrinación desde la ciudad. Nos apuntamos varios. Yo aún no sé porqué accedí. No era mi amigo cercano, en ese entonces estaba pasando por un dilema religioso que me hacía sentir más agnóstico que otra cosa. Pero igual me preparé y quedamos en encontrarnos cerca de mi casa en Mariano Melgar puesto que de allí también sería más fácil el camino de trocha.

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En alguna parte, ya después de pasar Cuesta de Hornillos, nos perdimos. Quisimos cortar camino de repente, no lo sé, lo único que recuerdo es que estábamos subiendo desesperadamente un enorme cerro en el cual no encontramos ningún camino, así que lo hicimos con nuestros cuerpos, punzándonos con los cactos que alfombraban todo. La bajada fue tortuosa pero no le dije nada a mi compañero. Sí, me olvide de contar que al final solo fuimos los dos, nadie más. Unas luces de linternas nos devolvieron el alma al cuerpo y siguiéndolas continuamos el camino.

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chapi 7Llegar al Santuario en esos años, hablo de 1999, era encontrar una suerte de mercado ambulante impresionante. No había control con lo que se refería al comercio ambulatorio y ni que decir de los servicios públicos. Estuvimos hasta que se terminara la Misa y tratamos de emprender el camino en algún bus, pero los precios, no aptos para estudiantes universitarios, hicieron que emprendamos el camino hacia Siete Toldos. Allí llegamos y, con algo de dinero ahorrado, nos agasajamos con un chicharrón de marca desconocida. Aún no lo entendería en ese momento, pero ni idea porqué, pero me lamenté con mi compañero que no pude ver realmente a la Virgen, algo que me pasó también cuando era pequeño y las personas me tapaban, en esta ocasión la inmensa cantidad de gente también impidió que pudiéramos acercarnos a la imagen.

 

—Ya la verás cuando vuelvas —Me dijo mi compañero. En mi mente fue como decir: Ni creas que volveré a repetir esto, realmente sí estaba agotado. Lo que no sabía era que la Virgen me tenía preparado algo especial. Pero de eso y sobre los ojos de la Virgen les contaré, si así lo permiten, la próxima semana.

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Sobre las fotos: Todas menos la última las tomé el 2009, el 1ro de mayo en comisión de trabajo. La última es una foto del 2015 el 31 de octubre en la Fiesta de los Jóvenes que se realiza en el mismo Santuario hasta el 1ro de noviembre. 

Un ángel en el cielo

Alfredo en la Mariápolis Lia

Dedicado a Alfredo Alemão

Mi Papá está triste. Hace muchos días atrás se enteró que uno de sus amigos que dice vive en un país grande, muy grande llamado Brasil, estuvo enfermito de la misma cosa mala que le dio a la bisabuelita Hilaria, esa que le hizo caer el cabellito. Cuando contó eso a Mamá estuvo algo triste varios días.

Es raro pensar que tus papás tuvieron una historia antes de que tú nacieras. Yo por lo menos a veces pienso que mis papis existen desde que yo existo, es algo raro enterarse que antes de uno hicieron cosas o viajaron. Justamente Mi Papá conoció a este amigo cuando viajó a un país con mucha carne y algo llamado “mate”. Argentina dijo que era.

Dice que cuando conoció a este muchacho lo que más le llamó la atención fue su humildad y compañerismo, con mucho apetito como él. Que también tenía problemas y que intentaba resolver sus propios dolores, pero antes que todo, se lanzaba a amar. Ummmh no entendí eso, pero creo que es como cuando mi Mamá a pesar de estar cansada, lo deja atrás para prepararle la comida a Papá, o como cuando mi tío José Alfredo arregla su cuarto a pesar que también debiera hacerlo mi tío José Manuel. Si es eso el “lanzarse a amar”, pues ese joven amigo de mi Papá me agrada.

Mi Papá está verdaderamente triste hoy. En la mañana le informaron que su amigo estaba muy malito, con mucho dolor. En la tardecita cuando regresó del trabajo, ¡Pobre mi papaíto!, nos contó que su amigo ya estaba en el Paraíso. Creo que se refería donde también debe estar mi bisabuelita.

A pesar de que estaba decaído mi Papá, se sentó contarnos que en los últimos días, este joven había tenido mucha fuerza y que los dolores los había sabido afrontar. Nos contó que en varios países sus amigos que había conocido en la Argentina, hicieron pequeños sacrificios para darle fuerza y aliento, como cortarse el cabello, algunos con oraciones a Diosito, otros ofreciendo los dolores del día para que se recupere.

Yo la verdad pensé que era triste que todos ellos ahora piensen que no dio resultado nada de eso, y hasta ya me daban ganas de llorar. Pero Papá dijo que a pesar de todo estaba orgulloso. ¡Sí!, algo raro ¿No?. Pero así lo dijo, porque explicó que este joven, a pesar de su corta edad, había unido en un aparente dolor, a muchos otros y les había demostrado que todo es posible, hasta vencer el dolor pudiendo estar alegre, porque cumplía lo que Dios quería de él. Para eso estaba yo confundido, no entendía esas palabras, pero creo que significan que ese muchacho había sido valiente y quería que todos los que estuvieron con él en estos tiempos también lo sean.

¡Mi Papá ya no está triste!. Creo que hasta está alegre. Debe ser, porque cuando un verdadero amigo lo es, se debe alegrar de las cosas bellas que le pasan al otro y debe ser bello que ahora mi Papá cuente con un ángel en el cielo que lo animará a ser valiente cada día!!!!!.

¿Se puede vivir del teatro en Arequipa?

Por: Sarko Medina Hinojosa

La pregunta fue directa a tres actores y directores de teatro en Arequipa. Las respuestas variaron de uno en otro, porque no se puede estandarizar las puestas en escena en nuestra ciudad basadas en el rendimiento económico que generan, el cual en muchos casos es más a fuerza del cariño que se le tiene a las tablas que el resultado de una industria de entretenimiento y cultura que reditúe a sus gestores.

“Formalmente hago teatro desde el año 2000, pero siempre he actuado, desde pequeño, en el barrio, el colegio, por el Día el Madre, etc., sin embargo, es recién desde ese año que tuve una formación actoral”, cuenta Julio Valdivia, actualmente encargado del Área de Teatro de la Oficina Universitaria de Arte y Recreación de la UNSA y dirige las obras del Teatro Experimental (TEUNSA), actualmente con la puesta en escena de “Gorditas”.

Ante la pregunta que mueve este artículo respondió con la verdad: No, no se puede. “Solamente del teatro, no se puede, se está trabajando para ello, pero creo que aún está lejos ese momento. Todos los actores de Arequipa tenemos otras actividades que nos permiten subsistir, y hacer obras al mismo tiempo, pero es nuestro deseo alcanzar ese día en que podamos vivir solo y exclusivamente del teatro”.

—“Gorditas” de Gustavo Ott. TEUNSA, Sala María Nieves y Bustamante, Calle San Agustín Complejo de la UNSA, jueves y viernes de septiembre, 19:00 horas.

Gorditas art

Visión parecida comparte Andrés Luque Ruiz de Somocurcio, psicólogo, quién hace teatro desde los 15 haciendo mimo, luego vinieron los talleres de actuación, la danza y después de acabar la carrera profesional, se dedica a tiempo partido con el arte de las tablas. “Son 26 años ya”, comenta.

Sobre la pregunta aborda el tema un poco más emotivo: “Hay que vivir de aquello que te hace sentirte vivo. Mi profesión es la Psicología, de eso vivo y también del teatro, pero económicamente no es muy rentable, sin embargo eso no siempre va a ser así y estamos en esa brega”. También diseña vestuarios, sin los cuales una puesta en escena de época, por ejemplo, no impactaría igual. Presenta actualmente “Autopsia de un deseo”.

—“Autopsia de un deseo”, Artescenica, calle Cortaderas 120 al costado de la Clínica Arequipa, viernes y sábados de septiembre, 20:00 horas y domingos a las 19:00 horas


autopsia

Para el caso de César Espinoza Llerena, periodista, realmente siente que no hace teatro, por lo menos como se manifiesta la idea convencional. Lo suyo en sí es el Clown, la Impro  y el Stand Comedy, fenómenos culturales ligados al teatro pero que no se circunscriben a las salas formales sino a bares, calles, hospitales y plazas. “Conocí el clown en el 2009 y sigo haciéndolo llevando talleres, dictándolos también, presentaciones de ayuda social. Este año gané un concurso de Impro”, asevera con orgullo.

“Vivir del teatro en mi caso no se puede de ninguna manera, pero tengo amigos que hacen teatro, activaciones para empresas o malls, dan talleres de dinámica de grupos para empresas, horas locas y cosas así y viven con eso, pero si harían solo teatro no creo. Es que la gente pide teatro en Arequipa pero no van a ver las obras, por lo menos no en la cantidad necesaria para que sea rentable”, manifiesta. Actualmente por su trabajo en un medio escrito local no está participando en obras de larga temporada.

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En conclusión podemos aseverar que del teatro en sí, no se puede vivir, pero las presentaciones ligadas a este arte ayuda en mucho a que sus cultores puedan tener esos “trabajos alimenticios” de los cuales los artistas han comentado desde siempre y que les permite mantener viva esta tradición arequipeña de las tablas que si bien tiene un público ya cultivado, aún falta a muchos por descubrir. Este fin se semana ¿Qué va a hacer?, lo dejamos con las dos propuestas líneas arriba presentadas, muy buenas de artistas locales, no se arrepentirá.

Nota del autor: Obviamente que tres exponentes del arte de las tablas no hacen una investigación, falta preguntar más sobre el tema, consultar a muchos otros directores, productores, actores, etc, pero este artículo tiene el interés de abrir el debate e interesar al público en las puestas en escena locales.

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Una visita a la Basílica Catedral de Arequipa

Por: Sarko Medina Hinojosa

La Basílica Menor de Arequipa, no es la más grande del Perú aún con sus 3 mil 680 m2, tampoco tiene capacidad para miles de fieles: un poco más de 1200 por recomendación de INDECI. No es la más alta tampoco, pues tiene 44 metros de altura torres incluida. Pero para los habitantes de la ciudad significa más que un edificio, es la muestra de la fe católica que ha madurado en más de 400 años y significa orgullo histórico que trasciende la historia y hace que sea, sin quererlo así junto con la Plaza de Armas, el centro de la vida social y política de la Blanca Ciudad.

Arco izquierdo con basílica 2

Lo que sí tiene la Catedral, si a tesoros se refiere, es una rica colección de obras de arte celosamente cuidadas y mostradas al público desde el 2010. Este año y por tercer consecutivo, el Museo de la Catedral de Arequipa ha sido distinguido con el Premio a la Excelencia de la página web Tripadvisor, la principal en la red en cuanto a materia de turismo y recomendaciones en base a comentarios reales.

Arco izquierdo vista torre derecha catedral nave interior perpectiva trasera

Al ingresar por la recepción ubicada en la puerta norte del complejo que da a la Calle Santa Catalina, el visitante nacional o extranjero, puede empezar a contemplar piezas históricas como libros, pinturas, una dalmática, piezas litúrgicas. Luego de ingresar por un pequeño pasaje a la nave principal esta se nos muestra imponente con sus 15 metros de alto hasta las cúpulas. La primera parada que hacen los guías es en el Órgano de Loret. Allí empieza uno a maravillarse.

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Esta enorme pieza musical se instaló en 1854. Fue construido en Bélgica, por uno de los más reconocidos especialistas de Europa: Francoise Loret y  financiado por la familia Goyeneche y otras importantes de la ciudad. Un dato es que esta joya musical, fue mal ensamblada, por lo que sufrió una serie de restauraciones, la última el año 2013. Tiene 12 m de altura y 3 hermosas esculturas de madera y 1250 tubos. Un grupo de jóvenes están siendo preparados actualmente para ser organistas y mantener activo este gran tesoro. Actualmente uno puede escuchar libremente los sábados durante una hora, de 17:00 a 18:00 horas, como suena en las interpretaciones que se hacen para su mantenimiento.

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Caminado un poco más nos encontramos con el Púlpito central. Esta característica pieza es usada en la Liturgia de la Misa para que el sacerdote desde allí ofrezca su homilía, luego de la lectura del Evangelio. El de la Catedral tiene una característica única y es que un diablo penitente es aplastado por la parte principal contra el suelo, símbolo que la Palabra de Dios esclarece las tinieblas nos explican. Esta talla fue construida en Lillie – Francia por el Artista Bussine Rigot con el legado que dejó la Sra. Javiera Lizárraga, siendo albacea Mons. Mariano Lorenzo Bedoya, y traído durante la guerra de 1879. Mientras observamos la belleza de sus detalles nos informa el guía que llegó sin planos para su ensamblaje, por lo que se desconoce el significado de sus más de 500 tallas y figuras. Por el uso y el tiempo su parte central se inclinó más de 20 grados por lo que fue intervenido hace algunos años, recuperando su postura original y siendo limpiado en su totalidad para darle una rejuvenecimiento total.

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Detalle Base del Púlpito

angel madera

Con un giro pequeño nos encontramos directamente con el Altar Principal, construido con mármol de Carrara y diseñado por el escultor italiano Filippo Moratillo, al cual también se le debe la guarda eucarística conocida como la “Moratilla”. Un detalle que no se ve, porque está en la parte trasera de la gran pieza, es que el escudo del Obispo Goyeneche está tallada en el mármol, recuerdo del gran benefactor que fue.

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Nos detenemos aquí porque las salas que conforman el Museo de la Catedral: de tesoros, pinturas y vestimentas, merecen un capítulo aparte. Mientras, podemos animarlo a visitar este complejo que guarda los tesoros acumulados en estos siglos y que son presentados por profesionales quienes dominan los idiomas extranjeros y tienen preparación catequética para ofrecer una experiencia dirigida a la Evangelización. La atención es de 10:00 a 17:00 horas, de lunes a sábado y el precio de la entrada general para adultos es de 10 nuevos soles, estudiantes 5 soles y niños tres soles. Existen ofertas como el Programa Apoyo a la Niñez que busca bajar hasta un sol la entrada a escolares, mitad de precio a personas de la tercera edad y con capacidades especiales, además de cobrar también mitad de precio a estudiantes universitarios y de institutos de turismo.

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Articulo aparecido en Diario La Voz – Arequipa

Parques arequipeños: testigos de la historia

El pasear por el parque, un domingo por la tarde, es un arte que aún se mantiene en nuestra ciudad. Aún a pesar de la proliferación de centros comerciales, el arequipeño promedio visita estos lugares de encuentro, como repitiendo un ritual de nuestros ancestros

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Texto y fotos: Sarko Medina Hinojosa

Tómese de ejemplo la Plaza Umachiri en el distrito de Mariano Melgar. Las historias que se pueden revivir entre sus árboles permanecen flotando en el aire, pese a las remodelaciones varias que ha sufrido en las últimas décadas. Véase a los ancianos conversando en las bancas, a los jóvenes paseando en bicicleta o en skate, a los grupos de danza practicando, a los niños en el pasto jugando con las burbujas y las mascotas correteando.

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Las generaciones se unen en los parques

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Skaterboards hacen suyas las tardes

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Punto de encuentro de la juventud, guste o no

Como si de antaño se tratara, la historia se repite y, si es posible, ese intercambio saludable entre experiencias se seguirá dando, entando la violencia urbana no nos quite la paz y nos vuelva cada vez más herméticos y huraños, metidos en nuestras casas y movilizados solamente en nuestros vehículos sin intercambiar aires.

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Tradicionales vendedoras de golosinas aún mantienen la fe en los clientes

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Las viejas glorias son recordadas en las bancas

Estos espacios, de tierra en un inicio cuando las urbanizaciones populares ampliaron el espectro urbano hacia la campiña, los cerros y los descampados, ahora pugna por vestirse de verde y atraernos para cumplir con ese ritual tan arequipeño de pasear. Porque costumbre era de nuestros antiguos el pasear no solo por la ciudad, sino por la campiña en carricoches tirados por caballos, llegando de visita a los espacios en Cayma, Yanahuara, Sabandía hasta el mismo Characato y ni hablar de Tingo.

Selva Alegre

Esas ganas de compartir un momento en familia animó, si se nos permite creerlo así, a que el urbanista  Alberto de Rivero desarrollara por el cuatricentenario de la ciudad en 1940 un experimento urbano que proponía un gran parque, 20 veces más grande que la Plaza de Armas mirando hacia el río. Con el tiempo, el Parque Selva Alegre se convirtió en ese punto de reunión inevitable en algún momento de nuestra vida como habitantes de ésta orbe.

Parque Selva Alegre 1

Acróbatas muestran sus habilidades

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Selfie familiar en el lago

Parque Selva Alegre 3

Y sí, el lago de Selva Alegre es un punto histórico

Mucho ha variado en este espacio verde que aún se conserva como pulmón malherido de la ciudad altamente contaminada. Mucho es lo que se pueden quejar sus detractores en cuanto a la limpieza, el tumulto que se ocasiona, los animales encerrados y el peligro constante de los carteristas. Pero con todo, sigue siendo el espacio (barato) con mayor afluencia para las familias.

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Opinión personal, mal ubicado este pequeño resguardo de animales salvajes, muy chicas las jaulas

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Familias enteras disfrutando de la tarde

Coda

Salir a pasear por el parque, una pichanguita con los amigos con cuatro piedras formando los arcos, encontrarse con la noviecita, ir a que el hijo aprenda a manejar la bicicleta, reconocerse como parte de una ciudad que sigue adelante y que conserva muchas tradiciones y relajarse por un momento del trajín diario, es un regalo que debemos fomentar. Los parques deben abrirse, no enclaustrase como prisioneros de guerras políticas. No hay nada más triste que un espacio de relajación verde con bancas y juegos, ausente de los gritos infantiles, de las voces cambiantes de los adolescentes, de las memorias de los abuelos. Ojalá esto lo tomen en cuenta nuestras autoridades y fomente esa vida de fin de semana, de manera alegre y sana, ¡A lo arequipeño!

foto del autor paseando por el paruqe Umachiri

Esta foto se tomó en 1984 en el Parque Umachiri del distrito de Mariano Megar y al cual se refiere